El terciopelo no susurra: resuena. Ricos en profundidad, textura y sombra, los guantes de terciopelo elevan cualquier look en el momento en que aparecen. Pero su magia reside en el pelo, y ese pelo se aplasta fácilmente. Más que cualquier otro material, el terciopelo pide que lo dejen en paz.
Manos limpias, aire fresco y fricción cero: ese es el lenguaje del terciopelo.
Déjelo descansar
Nunca lave el terciopelo en casa. Evite doblar o prensar el terciopelo. En su lugar, guárdelo plano en una bolsa o caja de tela, lejos del calor y la luz. En caso de duda, haga menos; el terciopelo no necesita ayuda, sólo protección.
Método de cuidado
No lavar ni planchar. Guárdela en plano en un lugar fresco y oscuro. Evite la humedad, la compresión o la luz solar directa.
Déjelo en manos de los expertos
Si los guantes de terciopelo están aplastados, manchados o deformados, confíelos a un limpiador profesional familiarizado con los tejidos para trajes de noche y el pelo estructurado.